Desde el Valle del Maule, en una colina casi perdida, encontramos el lugar perfecto para este vino: un terreno de tierras moradas. Una tierra única que absorbe el calor del sol para darle a la uva una maduración perfecta, creando un Carmenere que es pura magia en una botella. Su color rojo intenso es solo el inicio de la historia. En la nariz, vas a encontrar notas elegantes de frutas negras, clavo, pimienta, tabaco y cedro. En la boca es un vino con mucho cuerpo, con taninos suaves que te dejarán un final largo y muy persistente. ¡Un vino que te hará viajar a un lugar único! Potencial de guarda: Perfecto para tomar ahora o dentro de 15 años más.
Cargando...

